El 8 de octubre Radia volvía a Marruecos con su familia. Acababa así su estancia entre nosotros acogida por la familia de Luije y Toñi para que fuese tratada de su problema de corazón. Las atenciones médicas y afectivas recibidas en estos meses han permitido que Radia haya tenido una convalecencia de lo más satisfactoria y que su recuperación haya superado las previsiones más optimistas.
La noche antes de su partida fuimos a despedirnos de ella y nos hicimos unos fotos para el recuerdo.
Una vez más, la entrega de la familia de Toñi y Luije dan sus frutos y devuelven la salud y la alegría a un niño con problemas.
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Felicidades.























































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Gracias Jesús por tus palabras y por estas imágenes tan bonitas y gracias a todos por haberla hecho vuestra este verano. Una vez más, con la magia de los niños, Radia ha multiplicado por diez todo nuestro cariño hacia ella y lo ha devuelto como un espejo de los que aumenta imágenes. Es ésta una tarea muy gratificante y ha sido ésta, también, una niña especial. Nos quedamos con mucho vacío pero satisfechos, "irradiados" y maravillados por haber contemplado su evolución en estos tres meses. Somos nosotros los que tenemos que dar las gracias por la suerte de haberla conocido y quererla. Siempre estará en nuestros corazones, que Alá/Dios la proteja siempre.
ResponderEliminarLe damos mucha importancia, porque la tiene, al sacrificio que implica la ''acogedora'' labor que tu familia viene realizando desde hace ya mucho tiempo; sacrificio que nace de vuestro sentido de la solidaridad y vuestra capacidad de compromiso. Pero tanta o más importancia que ese sacrificio se le debe dar a la responsabilidad que lleva implícita vuestra labor. Así, vuestra solidaridad os lleva no sólo a darle cobijo y pan a niños de familias ''desestructuradas'' (horrible palabro), sino a recuperarlos de las importantes carencias físicas y psíquicas que arrastran por ello, entre las que quizás destaquen algunas enfermedades propias de la falta de aseo, nutrición adecuada y conducta social. En este sentido, entiendo que para vosotros Radia haya sido un caso especial porque, como en su día ocurrió con Rheda, al sacrificio de atender las necesidades de una niña con un problema de salud serio se unía el reto de superar las barreras sociales y de comunicación que imponía su pertenencia a un pueblo de costumbres y valores considerablemente diferentes a los nuestros.
EliminarEste reto, como en todas las anteriores ocasiones, lo habéis superado sobradamente y Radia ha vuelto con su familia, con su gente, recuperada de su dolencia y con el recuerdo -efímero, eso sí- de haberse sentido muy querida aquí.
Aunque en este caso todos los que os rodeamos no seamos más que meros figurantes, aparecer en escena en esta obra tan hermosa que tu familia protagoniza nos hace sentirnos orgullosos y mejores personas de lo que realmente somos.
Una vez más, enhorabuena y gracias.