Saben aquel de un sevillano que diu a un cordobés: te voy a hacer unas albóndigas en caldo que te vas a chupar los dedos; y el cordobés le dice: ¿Cómo las vas a hacer, en caldo?; a lo que el sevillano contesta sorprendido: Claro, ¿pues no te lo he dicho?. El chiste es buenísimo, lo que pasa es que yo no tengo mucha gracia para contarlo, pero la verdad es que cuando me lo contaron a mí me hinché de reír.
Con gracia o sin gracia, el pasado 25 de diciembre volvimos a dar cumplimiento un año más a nuestra tradición de celebrar la Navidad reuniéndonos en casa de la abuela Romy para comer, con las albóndigas con caldo como plato principal.
Marián, que ya hace unos años sustituyó a la abuela Romy en la preparación de las albóndigas, volvió a triunfar, a decir de los presentes, que celebraron lo ricas que estaban no parando de comer hasta hartarse de pelotas.
Ni que decir tiene que tanto las albóndigas como todo lo que las acompañaron (tapeo, licores, café, dulces) no fueron más que la excusa perfecta para reunirnos una vez más y disfrutar de un magnífico día de Navidad en familia.
Con gracia o sin gracia, el pasado 25 de diciembre volvimos a dar cumplimiento un año más a nuestra tradición de celebrar la Navidad reuniéndonos en casa de la abuela Romy para comer, con las albóndigas con caldo como plato principal.
Marián, que ya hace unos años sustituyó a la abuela Romy en la preparación de las albóndigas, volvió a triunfar, a decir de los presentes, que celebraron lo ricas que estaban no parando de comer hasta hartarse de pelotas.
Ni que decir tiene que tanto las albóndigas como todo lo que las acompañaron (tapeo, licores, café, dulces) no fueron más que la excusa perfecta para reunirnos una vez más y disfrutar de un magnífico día de Navidad en familia.























































.jpg)

















































0 comentarios:
Publicar un comentario